El miedo es uno de los motores más inhibidores de nuestro sistema de respuestas. El miedo nos puede detener o dar fuerza para seguir el camino.

Miremos nuestros miedos. Tomemos tiempo para observarlos, vivirlos y aceptarlos. A partir de una mirada positiva iniciamos un nuevo tipo de respuesta … seguramente más asertiva.

Tenemos un talante que muchas veces no nos permite ir más lejos. Cuando tenemos dolor de muelas acudimos al dentista, si tenemos problemas legales al abogado … pero cuando la cuestión toca el umbral de los sentimientos, las emociones, los duelos … huimos o buscamos herramientas poco resolutivas que nos liberan momentáneamente de la presión. Como dirían muchos autores: hacer terapia requiere de una gran valentía.

A menudo no se dice, y esto se debe a nuestra resiliencia, nuestro tipo de apegos y roles adquiridos a lo largo de nuestra vida, que nos llevan a las diferentes respuestas. La resiliencia ligada al miedo, determina una tipología de respuestas: respecto a la resolución de conflictos, traumas no elaborados, patrones poco resolutivos, las dificultades en nuestra red social, la educación que hemos recibido desde pequeños … y nos lleva a un tipo concreto de situaciones estresantes.

Yo entiendo la psicología y el trabajo terapéutico como un crecimiento personal, un camino que cada día vamos construyendo y desanudando. Cuando hay un acompañamiento profesional con una base de buenos tratos, empatía, empoderamiento, autoestima, conciencia, somos capaces de conocernos mejor, avanzar respuestas, ser asertivos con nuestras decisiones, encontrar la comprensión. Evitar así que baje la respuesta neuronal y disminuya el nivel de los neurotransmisores dopamina, serotonina, Oxitocina …

¿Y cómo se llega aquí?

En un camino siempre podemos encontrar un poco de todo: alegrías, miedos, angustia, frustraciones … Por eso creo firmemente en el concepto de tutor resiliente, aquel profesional que acompaña a otra persona a lo largo de sus necesidades terapéuticas y alcanza un nivel de resiliencia.

¿Cómo enfocamos el miedo desde la terapia?

Primero debemos reconocer nuestro miedo o nuestros miedos. Mirarlo en la historia vital, tomar conciencia, escuchar las emociones y sensaciones que nos provoca, buscar dentro de nosotros donde esta la brecha para llegar a desencadenar un cambio significativo. Sentirse escuchado y acompañado nos ayuda a encontrarlo.

Dentro de un trabajo terapéutico se encuentra un espacio de escucha para compartir experiencias, conocimientos, estrategias. Para empoderar a las personas, podemos trabajar la relaciones familiares, la parentalidad positiva, la autoestima, el conocimiento personal, la reestructuración vital, la elaboración de traumas no resueltos y promover la emergencia de redes sociales de apoyo.

Creo firmemente que todo el mundo tiene la capacidad para acudir al psicólogo sin dejarse influenciar por los miedos y mitos.

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2019-01-01T20:40:18+00:00

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